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el ltimo vestigio taurino de una gran casa empresarial

  • May 16

    Pedro Bala: el ltimo vestigio taurino de una gran casa empresarial


    Pedro Bala Forts muri ayer en Barcelona a los 93 aos. Desaparece el ltimo vestigio de las grandes casas taurinas de la posguerra espaola, quien hered un imperio empresarial forjado por su padre, el inolvidable Pedro Bala Espins, en los aos 30 y que ha sobrevivido a todos los ciclos de bonanza y decaimiento del toreo, menos a uno: el de la continuada y contumaz ofensiva del nacionalismo cataln.La Casa Bala gestion alguna de las plazas ms significativas del toreo, como fueron las de Linares, Jerez, Palma de Mallorca y por supuesto la joya de su corona, la Monumental de Barcelona; y fue gestor de otras que en algn momento necesitaron de su respaldo econmico o profesional, como fue la Maestranza de Sevilla. Don Pedro Bala Espins reinvirti su muy bien ganada fortuna en la compra de otros grandes negocios como cines, teatros y otras plazas de toros, ya citadas, y muri en 1965. Desde entonces fue su nico hijo, Pedro Bala, quien gestion la pujanza del negocio. Con apenas 22 aos, Bala presenci la muerte en Linares de Manolete. Con el tiempo fue nico testigo vivo que quedaba de aquella tragedia.El apogeo de la Casa Bala coincidi con los aos 40 en los que Manolete era el dolo de aquella extraordinaria aficin y con la deslumbrante aparicin en los ruedos barceloneses de Antonio Borrero Chamaco, que llen la plaza Monumental todos los jueves y domingos entre 1955 y 1958. La prosperidad aument en los tiempos de Manuel Bentez El Cordobs, pero poco despus comprob cmo la aficin mengu en los aos 60 por el bienestar de los barceloneses, que primaban pasar los fines de semana en las playas del Maresme, dejando que, salvo en las fiestas de la Merced, el coso barcelons fuera frecuentado por una minora cualificada de aficionados y una mayora de turistas.Tuve el privilegio de tratarle de nio, cuando mi padre me llevaba a la plaza, y bien Nstor Lujn o Mariano de la Cruz le saludaban en los pasillos del coso. Pasados los aos, sinti devocin por el hijo de Chamaco: potenci y gestion directamente su carrera de novillero. Coincidimos en el Coliseo de Nimes, en Sevilla en su debut de novillero y en la propia Monumental de Barcelona, donde para quienes duden de su aficin le vi colaborar con entusiasmo en el reconocimiento de una novillada, abriendo y cerrando las puertas y compuertas de sus corrales.Y, sobre todo, fue un placer compartir con l un largo fin de semana en Portugal donde el ganadero Joao Palha le haba invitado. Fue un privilegio escucharle hablar de toros, evocando con memoria prodigiosa episodios que formaban parte de la historia del toreo como el debut de Carlos Arruza en camiseta oficial Barcelona, el 25 de julio de 1944, de tan clamorosa repercusin que su padre le ofreci torear otras 20 corridas esa temporada. Le escuchaban atentamente sus dos hijos, Pedro y Mara Jos, que me parecieron dispuestos a seguir llevando la antorcha de la aficin y del negocio taurino, cosa que luego no fue as. An hubo una ltima gran conversacin en uno de sus restaurantes favoritos, el Hispania en Arenys de Mar, cerca de su esplndida casa en San Vicent de Montalt, cuando coincidimos en una cena en la que hablamos de Mario Cabr, Antonio Ordez y Luis Miguel Domingun, de El Viti y de las tristes circunstancias que ya en los aos 90 acechaban la vigencia del toreo en nuestra Catalua.Algunos aficionados taurinos le achacaron su debilidad frente al metdico chantaje institucional del separatismo cataln sobre sus otros muchos negocios. Para intentar salvar la Monumental y a la aficin lleg a ceder la gestin de sus plazas a quien con ms ilusin y profesionalidad que su propia familia poda mantener viva la menguante aficin barcelonesa, con la inestimable generosidad de Jos Toms.